¿Eres de los que lo dan todo en cada partido, pero luego te duele hasta el alma? El pádel es una pasión, pero para los jugadores amateurs, el entusiasmo a veces puede ir de la mano con alguna que otra molestia o, peor aún, una lesión. En este artículo, vamos a desgranar las lesiones más frecuentes en pádel amateur y, lo más importante, te daremos las claves para prevenirlas y seguir disfrutando de la pista sin sustos. ¡Prepárate para cuidar tu cuerpo como te cuidas la pala!
Las Lesiones Más Frecuentes en el Pista Amateur: Conócelas para Combatirlas
Como expertos en esto de darle a la bola, sabemos que la pasión a veces nos ciega y nos olvidamos de que nuestro cuerpo no es de titanio. En el pádel amateur, donde la técnica no siempre es perfecta y el calentamiento brilla por su ausencia, ciertas lesiones aparecen con más frecuencia que un globo mal tirado. Aquí te contamos cuáles son:
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Epicondilitis (El famoso «Codo de Padelista»): Sin duda, la reina de las lesiones. Ese dolor punzante en la parte exterior del codo que se agrava al golpear. Suele aparecer por una técnica incorrecta (muñequear demasiado, golpear con el brazo estirado), una pala demasiado pesada o con un balance desequilibrado, y una empuñadura inadecuada.
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Esguinces de Tobillo: El pádel es un deporte de cambios de dirección, frenadas bruscas y saltos. Un mal apoyo, un calzado no apto o una superficie irregular pueden provocar que el tobillo se tuerza, dejando una cojera y un dolor que tardará en irse. Los movimientos laterales y los giros son su principal causa.
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Tendinitis de Hombro: Sacar, rematar, volear… El hombro trabaja a destajo. Una técnica deficiente en el saque o el remate, un sobreesfuerzo o una falta de fortalecimiento de la musculatura del manguito rotador pueden inflamar los tendones y causar un dolor persistente.
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Lumbalgia y Dolor de Espalda Baja: Los giros constantes, las flexiones para recoger bolas bajas y la falta de una buena musculatura abdominal y lumbar pueden sobrecargar la espalda. Al final del partido, o incluso al día siguiente, la zona lumbar puede pasar factura.
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Roturas Fibrilares y Contracturas (gemelos, isquiotibiales): Un calentamiento insuficiente, la fatiga acumulada o un sprint explosivo sin preparación previa pueden provocar una «pedrada» en el gemelo o un tirón en los isquiotibiales. Son dolorosas y requieren un tiempo de recuperación.
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Lesiones de Rodilla (menisco, ligamentos): Aunque menos comunes que las anteriores en el nivel amateur, los giros bruscos con el pie clavado en el suelo o los cambios de dirección pueden poner en riesgo los meniscos o los ligamentos de la rodilla, especialmente si no hay una buena musculatura que la estabilice.
La Clave Está en la Prevención: Estrategias Efectivas para Jugar sin Dolor
No basta con conocer al enemigo, ¡hay que anticiparse! La buena noticia es que la gran mayoría de estas lesiones son prevenibles. Aquí te dejamos una hoja de ruta para blindarte en la pista:
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Calentamiento y Estiramiento: ¡No Negociables! Dedica al menos 10-15 minutos antes de cada partido a un buen calentamiento dinámico (movimientos articulares, trote suave, movilidad específica del pádel) y otros 5-10 minutos al finalizar para estirar suavemente los grupos musculares principales. Un buen calentamiento es tu mejor seguro.
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Técnica Correcta: Tu Mejor Inversión. Muchas lesiones, especialmente el codo de padelista o el hombro, se deben a movimientos incorrectos. Invierte en unas clases con un monitor cualificado. Aprender a golpear con el cuerpo y no solo con el brazo es fundamental para evitar sobrecargas.
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Material Adecuado: Tu Equipo es tu Aliado.
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Pala: Elige una pala que se ajuste a tu nivel y características físicas. Un peso excesivo, un balance muy alto o una rigidez que no te conviene, pueden pasarte factura en el codo y el hombro. ¡No te dejes llevar solo por la estética!
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Zapatillas de Pádel: Imprescindibles. Son la única parte de tu equipo que está en contacto directo con la pista y tu cuerpo. Necesitas amortiguación, sujeción lateral para evitar torceduras y una suela específica para pádel (omni o espiga) para un buen agarre y deslizamiento controlado. Olvídate de correr con zapatillas de running en la pista.
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Overgrip: Cámbialo con frecuencia. Un overgrip desgastado hace que aprietes más la pala y eso repercute directamente en tu codo.
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Preparación Física: ¡Más Allá del 20×10! Fortalecer el core (abdominales y lumbares), las piernas y la musculatura de los hombros es vital. Incluye ejercicios de fuerza y propiocepción (equilibrio) en tu rutina semanal. No necesitas ir al gimnasio todos los días, pero una pequeña rutina en casa hará maravillas.
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Descanso y Recuperación: Escucha a tu Cuerpo. El sobreentrenamiento es un factor de riesgo. No juegues lesionado o con molestias. Dale a tu cuerpo el tiempo necesario para recuperarse entre partidos y sesiones de entrenamiento. Una buena noche de sueño es tan importante como un buen smash.
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Hidratación y Alimentación: El Combustible del Campeón. Mantente bien hidratado antes, durante y después del partido. Una buena alimentación te proporcionará la energía necesaria y ayudará a la recuperación muscular. Parece obvio, pero a veces se nos olvida.
Consejos de Friki para Mantenerte a Tono
Aquí vienen esos truquillos que, desde la experiencia y la pasión, te pueden salvar de un apuro:
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El “Tercer Tiempo” es Crucial: Después de cada partido, además de hidratarte, dedica 5-10 minutos a estirar. Es tu momento para agradecer a tu cuerpo el esfuerzo y prepararlo para la recuperación.
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No Quieras Ser un Fenómeno desde el Día Uno: Progresa poco a poco. Empieza con partidos de menor intensidad, enfócate en la técnica y aumenta el ritmo a medida que tu cuerpo se adapta. La paciencia es una virtud, también en la pista.
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La Cinta Kinesiológica es una Ayuda, no una Solución Mágica: Si tienes molestias leves, puede ayudarte. Pero si el dolor persiste, es señal de que necesitas un descanso o, mejor aún, la visita a un profesional. No la uses como un «parche» para seguir forzando.
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¡Varía tu Juego, Varia tus Músculos! No te centres solo en los remates o las bajadas de pared. Practica todos los golpes, esto no solo mejorará tu juego, sino que también hará que diferentes grupos musculares trabajen, evitando la sobrecarga de unos pocos.
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Escucha a Tu Compañero… y a Tus Articulaciones: Si algo duele, para. No hay partido de amigos que valga una lesión de semanas o meses. Sé el friki sensato, no el friki kamikaze.
Conclusión
El pádel es un deporte increíble que engancha, pero para disfrutarlo durante muchos años y evitar frustraciones, es fundamental ser consciente de los riesgos y tomar medidas preventivas. Las lesiones más frecuentes en pádel amateur no tienen por qué ser tu némesis. Con una buena preparación física, la técnica adecuada, el material correcto y, sobre todo, escuchando a tu cuerpo, podrás darle a la bola con la misma pasión, pero con mucha más seguridad.
¿Y tú, tienes algún truco o consejo personal para prevenir lesiones en la pista? ¡Déjanos tu comentario!


